Y si bien es cierto que estos actores han de considerarse como fundamentales en un concepto de optimización de la reproducción, y no sólo en lo que se refiere a la calidad del producto impreso, entendiendo el concepto de calidad como la fidelidad de la copia a un original determinado, sino también en cuanto a la mejora de los procesos productivos y a la optimización de los recursos, no hemos de abandonar la idea de que en todo este proceso existe un actor fundamental, que es un aparato de alta complejidad tanto mecánica como electrónica, que es la máquina de impresión offset y que su optimización y estabilización influye sobremanera en la calidad de nuestros sistemas productivos. Y hemos de ser conscientes de que ni una buena gestión del color, ni una estupenda generación de los artes finales, ni siquiera la implementación de estándares de calidad son capaces de solucionar los problemas generados por una falta de mantenimiento o un incorrecto ajuste de las máquinas impresoras.
Así pues, el control de las condiciones de máquina es esencial en un concepto de calidad orientado a ofrecer a nuestros clientes productos y servicios de una calidad consistente y de mantener nuestros sistemas productivos dentro de límites de variación aceptables, lo que hace necesario la definición e implementación de procedimientos y ensayos de control técnico de las diversas variables mecánicas y electrónicas intervinientes. Es decir, asumir una política de control de procesos.
Es, como ya habrán adivinado todos aquellos lectores que hayan llegado a este punto del artículo, la intención de quien escribe, si bien no redactar un manual sobre control de procesos en la impresión offset, por motivos obvios; sí al menos iniciar una reflexión al respecto sin renunciar por ello a aportar algunas orientaciones y opiniones técnicas que considero pueden ser de interés para los profesionales del sector.
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