En el sector del Packaging, el empleo de tintas directas es habitual y, aunque dadas las dificultades, no se ha considerado necesario una exactitud de tintas directas en la prueba de color, si la aproximación cromática es mayor, siempre será una ventaja de cara al cliente final ya que le será más fácil ver con más fidelidad como quedará su trabajo y validarlo. El impresor no lo necesita, dado que una tinta especial se suministra con unas condiciones de trabajo marcadas por el fabricante y proporciona un color determinado y “relativamente fácil” de lograr en impresión, SIEMPRE con la limitación de las posibilidades del soporte de impresión.